La Barra Espaciadora / @EspaciadoraBar

La ceremonia de entrega del Premio Nacional de Periodismo Eugenio Espejo -organizada por la Unión Nacional de Periodistas (UNP)- fue divertida. Lo fue mientras duró; es decir, más o menos entre las ocho y las nueve y media de la noche del martes 29 de enero, mientras en la calle llovía a cántaros y en la cocina del salón principal se alistaban los bocaditos y cócteles para el brindis.

Si bien el gremio jamás ha sido un referente a prueba de balas, nadie se imaginó que una celebración con tantas palmaditas en la espalda se iba a convertir en una carnicería que, con la velocidad del cáncer, ha empezado por agravar la agonía de la propia institución. De la institución periodística, claro. La que incluye, por supuesto, a la UNP.

Y cómo no va a ser divertida la noche si la persona que manejó, hizo o programó las proyecciones desplegadas al fondo del escenario del magno auditorio (hechas en un powerpoint de la época en que Atahualpa guerreaba con su medio hermano Huáscar) no podía diferenciar entre candidatos y ganadores. Tampoco, entre las categorías crónica o reportaje; y menos, los lazos que unen y se deshacen entre prensa escrita y medios digitales.

Es probable que aquella persona no tenga la culpa de que la tecnología les juegue estas pasadas “hasta a las mejores familias”, como trató de justificar el presentador de voz y presencia impecables. Bueno, ante las evidencias, tampoco se descarta que el directorio entero de la UNP confunda los conceptos más básicos del periodismo. La independencia, por ejemplo. No es una apreciación. Es un hecho. En su boletín de prensa, la propia UNP lo destacó: “Estuvieron presentes en la celebración altas autoridades del Estado, como los señores Asambleístas César Carrión, Cristina Reyes, señora Fiscal General de la Nación, Dra. Ruth Palacios, delegados de Cordicom, de la Secretaría de Comunicación, de la UAFE (sic)”.

¿Altas autoridades?, ¿señores asambleístas y señora fiscal? Curioso retroceso a las formas más inocentes del sometimiento al poder; mientras –paradójicamente– en el estribillo del discurso romántico se resalta la misión del periodismo como contrapoder, como espacio para la rendición de cuentas, para las preguntas incómodas, para las verdades ocultas.

En fin, al igual que el powerpoint de los incas, el “señorío” colonial puede pasar a las actas como anécdota. Lo que no pasa es que estos personajes –encumbrados en la dirección de un Estado oscuro y contaminado de corrupción y argollas– han sido quienes entregaron los premios a los periodistas ganadores. Eso no pasó ni en los premios de La Posta, donde los políticos y las celebridades, que arribaron como en la entrega de los Oscar, supieron que su espacio natural estaba en la alfombra roja y frente a las cámaras. Pero la UNP no es una empresa privada de comunicación. Es un gremio que acaba de cumplir 79 años de vida institucional.

¿No se renegaba al interior de la UNP que la Supercom de Carlos Ochoa o la Secom de los Alvarado organizaban concursos, homenajes y premios para repartírselos entre la banda de amiguetes?

Lo que pasó el 29 de enero fue, más que un golpe, un trauma. Nadie ha dicho que estas “altas autoridades” no deban ser invitadas o que tengan impedimentos para asistir. Tampoco se ha dicho que la UAFE o la Fiscalía tuvieran cosas escondidas, amarres, silencios y omisiones cómplices; mucho menos que el director de Comunicación de una de esas instituciones haya prohibido a los reporteros judiciales hacer su trabajo. ¡No, pues; si eso nunca ha pasado! ¡De ninguna manera!

Quizás el problema de la UNP es que está conformada por bastantes relacionadores públicos, comunicadores institucionales que quieren congraciarse con sus jefes y un puñado de periodistas que dicen ser los máximos representantes del contrapoder. Leones y corderos juntos. Ahora se puede comprender por qué asistió la “señora fiscal” y el resto de “señores”, así como los patrocinios de la Prefectura de Pichincha en las fiestas de diciembre y el silencio frente a los desatinos del gobierno.

La solución para este dilema epistemológico no es tan difícil de encontrar ni aplicar. Requiere contratar una cuadrilla de obreros que, con la misma destreza con que se usó el powerpoint el 29 de enero, tenga clara su misión: cambiar el letrero de Unión Nacional de Periodistas por uno que –para no gastar en nuevo logo– diga Unión Nacional de Propagandistas (UNP) o Unión Nacional de Partidistas (UNP) o Unión Nacional de Proselitistas (UNP) o Unión para la Negación de información a la Prensa (UNP). También se podrían mandar a hacer botones de la UNP con el hashtag #UstedNoesPeriodista, #UstedNoPregunte. O, salidos del rigor del logo, #siesperiodistaypideindependiencianojoda. El directorio debió repartir esos botones.

A propósito de los reconocimientos, como tal, ¿hasta cuándo se van a premiar las categorías del siglo pasado, de cuando no había computadoras, internet ni powerpoint? En la UNP no tienen la menor sospecha de la evolución, de la mutación, de los géneros periodísticos y del propio periodismo. Un episodio es revelador: quisieron reconocer al periodismo digital y le dieron el premio a un relato –divertidísimo, por cierto– que más reunía características de producto impreso que de medio electrónico. La justificación de los organizadores es inocente: el texto se publicó en internet.

El ganador de esa “Crónica publicada en medio digital”, que es un buen amigo de esta casa, solo se ha reído por esta discusión y ha jurado enjuiciarnos si le llegan a quitar el premio.

La categoría de fotografía existió. Estuvo en la convocatoria. Hubo decenas de trabajos enviados, pero ni siquiera fue mencionada. Dicen que la declararon desierta. Pero se olvidaron de dar una explicación al respecto. Tal vez no alcanzaron a validar y calificar las postulaciones, pero, seguramente, si no se gastaba tanto tiempo y esfuerzo en las invitaciones y honores para las “altas autoridades”, se hubiera cumplido con el compromiso adquirido de reconocer a las mejores fotos del 2018.

La conformación del jurado y los criterios de selección son de una dimensión desconocida. Son una leyenda. Algunos creen, por ejemplo, que entre ellos se escondió Eugenio Espejo, creencia que empieza a tomar fuerza dados los criterios con que se elaboraron las bases del concurso y, ¡como no!, los diseños del powerpoint.

En el mayor premio de periodismo, a estas alturas del siglo XXI, todavía no hay espacio para el factchecking, el periodismo de datos, el periodismo de inmersión, las crónicas interactivas, los reportajes en cómics o los artículos de opinión que, como este, no son del agrado del círculo de ‘compañeritos’.

Nadie comprende por qué a varios de los finalistas ni siquiera se les avisó que habían llegado a instancias decisivas, ni por qué unos recibieron invitaciones por escrito, por llamada, por mail, mientras que a otros, ni el saludo. Por supuesto, no entran en esta categoría las “altas autoridades”.

Si la UNP quería sobresalir, lo hizo. Los propios periodistas fueron los encargados de propagar el fuego. Con el ego por las nubes, los ganadores de la noche callaron y se limitaron a festejar, sin un ejercicio autocrítico del oficio, mientras que, por el otro, con el ego por el piso, los que no se llevaron el aplauso se refugiaron en las redes sociales para descalificar a la UNP y a sus compañeros con el mismo entusiasmo con el que un bebé estalla en llanto cuando no le regalan su pelota cuadrada.

No vamos a restar méritos de los ganadores y tampoco a quienes no fueron seleccionados. Ambos son indispensables para este pueblo grande, siempre y cuando dejen el ego a un lado y privilegien el derecho y la necesidad de sus audiencias a recibir un periodismo de calidad. Felicitamos el merecido triunfo de Arturo Torres y María Belén Arroyo, acreedores del premio mayor de la noche, y a todos quienes postularon con sus trabajos y alcanzaron a ser finalistas o ganadores.

En tiempos de periodismo colaborativo, habrá que hacer las paces y, si hay cómo, hasta el amor. La UNP, de su lado, deberá hacerse la autocrítica respectiva y aceptar sus errores para enmendarlos. Si no lo hace, digan ustedes, colegas periodistas, ¿les quedaría alguna gana, un mínimo de confianza de participar nuevamente en el Premio Nacional de Periodismo Eugenio Espejo? Pues a nosotros, sí.

Posdata: Esperamos que el próximo año los premios Eugenio Espejo vengan con algún estímulo económico o en especie, puesto que, con la reducción de los subsidios y el desempleo rampante, el reconocimiento simbólico suena a sarcasmo. Es decir, proponemos que la UNP (o quien organice un concurso serio) premie de verdad a los periodistas y no que sean los mejores trabajos de los periodistas los que terminen premiando –con prestigio– a los organizadores.


*Derecho de réplica

Conforme corresponde legalmente y consta en la Ley Orgánica de Comunicación, de acuerdo con el derecho a la réplica, publicamos íntegramente a continuación una carta dirigida a nuestra Redacción por parte de la Dra. Guadalupe Fierro Acosta, Presidenta de la Unión Nacional de Periodistas del Ecuador (UNP).

La misiva se refiere al artículo de opinión La noche en que la UNP cambió de nombre, publicado en este portal el 01 de febrero del 2019, y que responde a la línea editorial de este medio digital y al consenso de los miembros de su directorio, representado por quien cumple la función de Editor General.

El documento de réplica transcrito a continuación llegó a nuestros buzones de correo electrónico el viernes 22 de febrero y se publica el domingo 24 de febrero, a las 22:00, antes de nuestra edición corriente de la última semana del mes en curso.

El Editor. 


Quito, 20 de febrero de 2019

Señor Diego Cazar Baquero
Editor del portal La Barra Espaciadora

Conforme el art. 24 de la LOC vigente y siguiendo los principios universales del periodismo, solicito la publicación de la siguiente réplica:

Me dirijo a usted por un artículo sin firma de responsabilidad publicado en el portal La Barra Espaciadora -único no firmado-, en relación a los Premios de Periodismo “Eugenio Espejo” que confiere anualmente la UNP. Asumo que, siendo de autoría anónima, corresponde al punto de vista del editor de contenidos del portal, conforme las reglas del periodismo.

El artículo contiene opiniones discutibles; es su derecho. Como lo ha dicho la CIDH y reiteran los estándares internacionales sobre el tema, las opiniones, por más ruines o chocantes que sean, están protegidas por la libertad de expresión. Pero como el anónimo autor se toma algunas licencias interpretativas y asume como hechos especulaciones de su fértil imaginación para vilipendiar a una institución noble, en mi condición de presidenta de UNP me veo obligada a realizar algunas precisiones:

1. El anónimo autor no cuestiona la justeza de los premios. Celebro que valore la acertada selección de los triunfadores. Los colegas ganadores han sido reconocidos por la calidad de sus trabajos, en lo que se refiere al formato, contenidos, manejo del lenguaje, novedad y actualidad en el uso de los recursos periodísticos, aporte a la comunidad por el tratamiento de los temas, transparencia, rigor y ética en el uso de la información.

2. El inaceptable y gratuito ataque a UNP en ese artículo anónimo se escuda en la presencia de autoridades del Estado en el evento y su participación en la entrega de algunos de los premios y reconocimientos. Desde su nacimiento UNP ha actuado con el mayor respeto a la pluralidad de criterios; los pronunciamientos que ha emitido en diferentes épocas y coyunturas, en particular en la década precedente, han estado orientados a la defensa de la libertad de expresión y al afianzamiento de la democracia. La firme lucha de UNP contra la LOC y el aparato gubernamental de acoso y persecución al periodismo fue motivo de ataque del autoritarismo gobernante.

3. La presencia de autoridades del Estado en el aniversario institucional de UNP ha sido una constante en su historia y un motivo para expresar con frontalidad, pero con dignidad, como corresponde a una institución respetable, las demandas del gremio en función del periodismo nacional y del país, como en esta oportunidad se reclamó el cumplimiento de la Ley Orgánica de Transparencia y Acceso a la Información Pública en las coberturas y periodismo de investigación.

4. La Unión Nacional de Periodistas del Ecuador, como ha sido su lineamiento histórico, permanecerá con las puertas abiertas a las instituciones que conforman el sistema democrático del país, a los ciudadanos y organizaciones sociales, en la búsqueda común del bienestar, con respeto a la diferencia. La crítica es una herramienta de perfeccionamiento, por eso la asumimos con madurez. La diatriba anónima en el periodismo es inadmisible.

5. El ataque a UNP y al Concurso Nacional de Periodismo “Eugenio Espejo” 2018 se inició desde la convocatoria: los trolls correístas volcaron en redes sus conocidas invectivas anti gremio y contra los periodistas. Coincidencias, claro.

6. Debo señalar que el acierto en la elección de finalistas y ganadores, entre un centenar de trabajos presentados al concurso, es resultado del trabajo honesto de la Comisión de Premios de UNP, conformada por periodistas de talla intelectual y moral intachable y, entre ellos, sin dudarlo, no “se esconde”, ¡está presente el espíritu de Eugenio Espejo!; su trayectoria es garantía de seriedad y el cabal cumplimiento de su trabajo honra a nuestra institución.

7. La premiación “Eugenio Espejo” 2018 reconoció valiosos trabajos que han desnudado la corrupción en Ecuador (caso Odebrecht), las realidades invisibles de las niñas víctimas de abuso sexual, las aberraciones del Estado como el asesinato del General Gabela, el destino incierto de los inmigrantes-emigrantes, y otros destacados temas de trascendencia nacional y local, que poco o nada parecen interesarle al autor.

8. La Comisión confirió los premios respetando las postulaciones de los concursantes en los respectivos formatos, como es el caso de la categoría “crónica publicada en medio digital”, opción presentada y firmada así por el ganador de la misma, como puede verificarse en los documentos de respaldo, fuente que debió consultar el anónimo articulista antes de dar su antojadiza versión. El tránsito de los medios impresos a las plataformas digitales no es el simple copy-page, como parecen entender algunos “expertos”. Medios locales e internacionales, como NYT, tienen contenidos diferentes en el formato impreso y en el digital.

9. En un alarde de conocimiento tecnológico, se critica que el concurso premia “categorías del siglo pasado”. Seguramente el autor de esta afirmación ignora –de ignorar, la reiteración es necesaria para evitar significados peyorativos-, el uso actual de géneros periodísticos.

10. El concurso “Eugenio Espejo” decidió premiar géneros periodísticos: crónica, entrevista, reportaje, periodismo de investigación; cada uno de ellos en los diferentes medios de comunicación. Antes el Reglamento premiaba medios: prensa, radio, televisión. Hoy premia especialidades periodísticas, expresadas con las condiciones propias del medio en que se emiten.

11. Este cambio se lo critica como un retroceso al siglo pasado. ¿La crónica es una categoría del siglo pasado? ¡No, el autor está equivocado! es del siglo antepasado. Este género, el más antiguo del periodismo, el que lo emparenta con la literatura, se inició en el siglo XIX, pero hoy sigue más vigente que nunca. Los premios “Eugenio Espejo” son una muestra de excelentes crónicas en prensa y medios digitales. El autor de el anónimo artículo escribe en una categoría del siglo antepasado –parece que sin saberlo-.

12. ¿El reportaje es categoría del siglo pasado? Por supuesto que sí, se consolidó en el siglo XX como el género del periodismo que sigue el pulso de la sociedad, testigo privilegiado en el lugar de los hechos; en una descripción afortunada, el reportero escribe el primer borrador de la historia. Los reportajes premiados por UNP en prensa y televisión son excelente muestra, por su calidad, impacto, trascendencia para el país. ¿Es hora de eliminar al reportaje de los concursos de periodismo porque surgió y consolidó en el siglo pasado?

13. ¿El periodismo de investigación es categoría del siglo pasado? Sin duda, se inició y llegó a su madurez en el siglo XX; hoy es una de las contribuciones más importantes del periodismo a la sociedad, para impulsar la transparencia y combatir la corrupción. El Premio Nacional “Eugenio Espejo”, el máximo galardón del concurso, se confirió, con sobra de merecimientos, a los triunfadores en esta categoría, los colegas María Belén Arroyo y Arturo Torres.

14. En este tema, la ignorancia se vuelve confusión. El artículo clama porque a estas alturas “el mayor premio de periodismo”, (gracias por el reconocimiento), no hace espacio “para el periodismo de datos, el factcheking, el periodismo de inmersión, las crónicas interactivas, los reportajes en cómics o los artículos de opinión”. Toma las herramientas técnicas y metodológicas del periodismo por el género; la grabadora por la entrevista; la computadora por el periodismo digital.

15. En la premiación de Arturo Torres y María Belén Arroyo se destacó que el fundamento de su trabajo fue el análisis de más de 40.000 documentos, con un buscador desarrollado por los investigadores (eso es periodismo de datos). El factcheking o verificador de datos es otra herramienta tecnológica utilizada provechosamente por periodistas, pero también por ciudadanos y organizaciones sociales interesados en contrastar la información pública que circula, incluida la información que proviene de medios y periodistas. Los estilos de periodismo condicionados por la computadora y el internet son, sin duda, valiosos elementos técnicos; pero, como escribe el anónimo articulista, continúan siendo “reportajes en cómics” o “crónicas interactivas”, es decir las indeseables –según el artículo- categorías del pasado periodístico.

16. La falta de reconocimientos económicos en los premios “Eugenio Espejo”, que critica el anónimo articulista, eleva más aún la personalidad moral de los participantes del concurso, comprometidos con el valor intrínseco de hacer un buen periodismo y es un motivo más para valorar su trabajo.

PD: Sugiero al articulista que encuentre un premio de periodismo suficientemente lucrativo para su estándar, en el que pueda participar muy motivado.

EL DIRECTORIO UNP

 

 

 

 

Dra. Guadalupe Fierro Acosta
Presidenta UNP del Ecuador

2 COMENTARIOS

  1. Hay un dejo de amargura y desfase histórico-critico en este desatinado comentario, que además no se halla dentro de los nuevos y pasados géneros periodísticos. No aporta en nada a nada y parece estar escrito fuera del gremio y fuera de lo que en realidad ocurre en la sociedad y el periodismo. Se trata de escribir porque había que llenar la cuartilla aunque no se proponga nada. Respirar por alguna herida, eso parece.

  2. Texto sin firma de responsabilidad, no expresa nada, sino una falta de autenticidad en lo expresado. En todo caso, en tiempos de Libertad de Expresión, resulta interesante tener estas voces, aunque sería una voz completa, si no solo con la rubrica se asume lo manifestado, sino, si realmente con el escrito mensaje de manera presente se cuestiona, eso es hacer periodismo.

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