Por Gio Valdivieso Latorre / @giosonobella

Esta es la historia de un pueblo chiquitito a orillas del océano Pacífico, en la provincia ecuatoriana de Esmeraldas. Lagarto es una parroquia rural que lleva este nombre como referencia a estos animales que habitaban sus esteros y ríos. Aún se ven algunos pequeños de vez en cuando. Sus habitantes los llaman tulicios.

Lagarto es un pueblo comercial y lleno de colores, sabores y olores. Muy temprano, ya se sienten el olor del pan fresco colombiano, el aroma del plátano verde hirviendo en aceite para la preparación de los bolones con queso o chicharrón, el de la albacora rebosando en un encebollado y el de las empanadas de queso y las pilas de arroz para los secos que alimentan a los jornaleros. Las ferreterías, las tiendas de abarrotes, las farmacias y las tiendas agropecuarias abren sus puertas. Los lagarteños –vistiendo colores oscuros– toman buses, camionetas y rancheras y se dirigen a sus lugares de trabajo. La pesca, la ganadería, la agricultura y la industria maderera son los principales.

Desde los buses, autos y camiones que pasan por la carretera, se oyen las voces de la gente que conversa. Saludan en voz alta, sello de los habitantes de tierras calientes: ‘¡Bueeeeenas, patrón!’. Desde las casas, por las ventanas, por grandes parlantes, se escapan y retumban el reguetón, la salsa o el merengue, lo que al dueño se le antoje compartir con el prójimo.

La parroquia rural de Lagarto fue creada mediante ordenanza el 28 de noviembre del 1956, pero la cabecera parroquial se trasladó en diciembre de 1960 adonde se encuentra hoy, por eso Lagarto celebra sus fiestas el 6 de diciembre, igual que Quito.

Dejando la carretera, luego de cruzar un par de parques infantiles, los sonidos cambian. Dentro de una casita pequeña, verde y melón, de madera y de bloque, vive Arnulfo Chila, líder de los arrulleros y arrulleras en Lagarto. Arnulfo ha llenado de cununos y tamboras su lugar. Él teje atarrayas, hamacas, elabora katangas y mantiene vivo –junto a un grupo de hombres y mujeres, casi todos de la tercera edad como él– el arrullo. Se han llamado a sí mismos Rescate Cultural.

Rescate Cultural es el último grupo de arrulleros de Lagarto, en Esmeraldas. Está conformado por 4 mujeres y 6 hombres, casi todos adultos mayores, quienes aprendieron el arrullo de sus padres, y a su vez ellos de los suyos. Dicen que quieren que este saber ancestral no se pierda. En la actualidad, no existen todavía personas jóvenes interesadas en aprender su música en la zona.

“Nosotros los lagarteños que hoy venimos a cantar,

nosotros los lagarteños que hoy venimos a cantar,

somos los representantes del rescate cultural,

somos los representantes del rescate cultural”.

El miércoles 23 de octubre, el disco 'Nosotros los lagarteños" se presenta a las 19:30, en el Teatro Variedades. Entrada libre hasta llenar aforo. El jueves 24 de octubre, el concierto de 'Rescate Cultural', 'Ñanda Mañachi' y 'Ensamble Madambé' será a las 19:30, en el Teatro Nacional Sucre. Entradas disponibles en: www.teatrosucre.com.

El arrullo

Arnulfo abre su pequeña casa de madera para con sus amigos arrullar ‘para alegrar la vida’, como él mismo lo manifiesta o cuando les invitan a animar en una fiesta de santos o vírgenes. Más de  doce tambores y cununos se ven en el techo colgados, dice que pocas veces se venden, así que los conserva. Recuerda sobre los arrullos: “Es que cuando arrullaban antes era bastante y todo el tiempo, a todos los santos los arrullaban. Arrullaban a San Antonio, la Virgen del Carmen, Las Mercedes, Las Lajas. Hacían el arrullo el día de la fiesta, la dejaban ahí en el altar y a los ocho días volvían a festejar para desvestirlo. Se moría un angelito, se arrullaba y se lo iba a enterrar con instrumentos a la playa. Entonces de ahí uno va aprendiendo. Mi mamá era profunda en eso, Efigenia Valencia. Como a usted que le guste una cosa y va aprendiendo, hasta que ya es profesional”.

Lagarto tiene un aproximado de 5 674 habitantes. Pertenece al cantón Rio Verde, de la provincia de Esmeraldas. Existen más de 15 recintos alejados de su cabecera parroquial, sin vías de acceso de primer orden. Solo caminos de tierra transitables durante la época seca.

Las composiciones de Rescate Cultural presentan dos complejos sonoros predominantes según Carlos Rojas, músico especializado en músicas campesinas: “El arrullo bambuquiao, con un aspecto métrico ternario (6/8); y el bunde, con una métrica binaria (2/4). Finalmente interpretan un alabao; canto ritual fúnebre, sólo de voces, de velorio, de lamento; el cual acompaña al difunto adulto en la transición al otro mundo”.

“Señor mío perdonarme

Que de ti el perdón aguardo

Por nuestra preciosa sangre

Y la llaga del costado”

¿De dónde vienen los arrullos? Basta escucharlos para percibir una profunda raíz africana en ellos, una ancestralidad que se conjugó en algún momento con el catolicismo. Los arrullos son cantos en copla responsorial a lo divino; a la virgen, a Jesús, a los santos, a lo fantástico, a la naturaleza y a lo humano. Conjugan la espiritualidad con las experiencias vivenciales; revelando así, un hibridismo entre el mundo terrenal, la imaginación y el mundo de la tradición religiosa. Según Línver Nazareno, el arrullo actual fue acción de «un sacerdote Mera» que llegó a evangelizar la zona botando marimbas al río, para él “nuestros ancestros le cantaban a sus dioses, a la luna, a la tierra, a la naturaleza y luego viene esta influencia religiosa”.

“Apura María y apura ligero

Que ya viene el cura con el carpintero

Que no hay hombre como José

Que ya viene el cura con el carpintero.

Y ni mujer como María

Que ya viene el cura con el carpintero.

O ángel como San Gabriel

Que ya viene el cura con el carpintero”.

Karina Clavijo, música ecuatoriana e investigadora de los ritmos afroecuatorianos, hizo una investigación titulada Saberes musicales afroecuatorianos – arrullos, chigualos y alabaos de Esmeraldas, donde indaga sobre este origen: “En la cosmovisión afroesmeraldeña el sincretismo religioso y la interpretación musical ocupan un lugar muy importante. Esta cosmovisión se manifiesta en una amalgama de intercambios, imposiciones y resistencias, que han dado lugar a tradiciones religiosas propias que inciden en el constructo cultural. Se evidencia la reapropiación de símbolos, los cantos poseen una característica única proveniente de la diáspora africana, el ritmo y el tambor”.

De esta ancestral herencia africana y de la evangelización católica, existen hasta hoy varios grupos de arrullo en diferentes rincones de Esmeraldas. Es una música de monte, campesina, rural, orgánica, que a su propia manera –la fiesta– se comunica con lo espiritual y le rinde tributo, a la par que cuenta pasajes de la historia cotidiana y comunidad.

“Cuando el 30 llegó

Yo gritaba, lloraba y bebía.

Y al verlo a Lagarto

Como respondía.

Arriba cununo y bombo,

Como respondía,

Abajo bombo y guasá,

Como respondía,

Arriba compañerito,

Como respondía,

Cuándo estaremos allá,

Cómo respondía”.

En mayo de 2019 vio la luz su primera producción musical en cedé. Don Ameliano comentó emocionado: “Mis hijos me decían que de por gusto estoy tocando esos arrullos, perdiendo el tiempo. Pero hoy voy a llegar con este disco en la mano”.

'Nosotros los lagarteños', de Rescate Cultural, incluye 13 temas grabados in situ. 1 bonus track. 1 QR para videos, fotos y cancionero. VALOR: 10USD. Ventas y más info: Giovanna Valdivieso 098 706 1602 / Carlos Rojas 097 938 4296. Fanpage: Rescate Cultural Lagarto

Nosotros los lagarteños

A través de una producción 100% independiente, en coproducción entre el músico Carlos Rojas y el Festival Madambé–sonoridades del mundo, el auspicio de la Junta Parroquial de Lagarto y un equipo profesional comprometido, se realizó la grabación musical in situ en la casa de don Arnulfo Chila. El disco se llama ‘Nosotros los lagarteños’, y es una producción musical con un repertorio de 13 temas que incluyen creaciones propias de los arrulleros y otros que son parte de la tradición musical de Esmeraldas.

Con la base sonora del bombo, cununos, maracas, guasá y voces, Rescate Cultural narra historias sobre una zorra, un tiburón que movía la cola, cantaoras que quedaron cual bellas durmientes, rincones especiales de la provincia verde y otros sucesos cotidianos. Cantos que a la par manifiestan devoción a lo divino y sus representantes católicos: la virgen María, Jesús y otros santos.

Rescate Cultural lo conforman: Arnulfo Chila, 84 años; Ignacio Quiñónez, 78 años; Nestar Quiñónez Nazareno, 80 años; Galo Ramírez, 65 años; Urbeliza Ramírez Chila, 63 años; Norman Mina Perlaza, 66 años; Isidro Rosero Chila, 81 años; Aureliano Chila, 74 años; Lily Camacho, 34 años y Griselda Chichande, 55 años. Los réditos del disco ‘Nosotros los lagarteños” benefician directamente a los arrulleros y arrulleras y a sus familias.

“Ya lo dejo, ya lo dejo

Cómo respondía,

Ya los quisiera dejar

Cómo respondía,

Porque mis compañeritos

Cómo respondía,

No me quieren ayudar

Cómo respondía.”