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Goleados por noveleros

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Imagen tomada de gonzaloantinwo.files.wordpress.com
Imagen tomada de gonzaloantinwo.files.wordpress.com

Por Adriana Bucheli / @Adri_Maye

La primera vez que la Selección clasificó a un Mundial, en el 2002, al menos el 98% de la población se emocionó sinceramente. Podría darlo por hecho. El restante 2% se lo dejo a quienes, muy en serio, no les cuadra el fútbol.

Aunque lo neguemos, a la mayoría nos gusta este deporte, aunque no lo juguemos, aunque no tengamos mucha idea de las reglas o ni nos acordemos de que existe sino solo cuando llega el campeonato interno de la oficina. Eso sí, debo salvar a los verdaderos hinchas de cada equipo del país que no perdonan un partido, gastan plata, visten hasta al guagua tierno con la camiseta correspondiente, le enseñan a la criatura a amar a su equipo, viajan de ciudad en ciudad, celebran las ganancias y lloran las derrotas. Aquellos que, según algunos estudios -que podrían estar errados- no pasan del 10% de los casi 16 millones de ecuatorianos. Quitando del saco a esos duros, los que quedamos somos harto novelero.

hipnosisfutbol¡Sifff, no nos hagamos los giles! En las eliminatorias nos dábamos modos para ver los partidos en donde se jugaran, y si nos tocaba de locales, hasta le hacíamos el gasto a los revendedores solo para alentar al Ecuador desde las gradas del estadio. ¡¡¡Y clasificamos!!! Todos los gritos de apoyo, la dirección técnica desde el asiento, los insultos al ‘profe’ y a los jugadores surtieron efecto. ¡Buenazofff! Luego de ocho años de espera, de ley nos tocaba ir a Brasil 2014, ya que hace cuatro años, la puteada a los seleccionados no resultó para llegar al Mundial de Sudáfrica… Entonces, apenas pudimos salimos corriendo a comprar la camiseta de la Selección, sea la de 59 dólar, la de 12 dólar o la de 5 dólar que venden en las calles. Todo con tal de tener puesta “la piel del país”. No hacemos bien las cuentas, pero nos endeudamos y sacamos plata como sea y de donde sea para comprar la mamá de las plasmas para ver el Mundial en jaidefinishon (HD), con mil pantallas que asoman a la vez para no perdernos ni un solo detalle de cada partido, como dice la publicidad de la tele. Pero, sobre todo, nos brota lo patriotas como nunca antes. A la hora del partido, el mundo entero se detiene. Si la guagua que está dentro del 2% antes mencionado te dice: “acolita a bañar al perro”, la respuesta es: “aguanta un chance, mija, que ahorita va a jugar la Selección, lueguito le hacemos”. Encendemos el televisor, sintonizamos el canal que goza de los derechos exclusivos de transmisión, empieza el himno e inconscientemente lo susurramos.

Como el primer partido de esta etapa entre Ecuador y Suiza se jugaba el mismo Día del Padre, se unió nuestro amor por la Patria con el amor a papá. Y encima, el Gobierno -comprensivo y de acuerdo con las ideas de impulso al turismo-, decidió flexibilizar la venta de licor los domingos, que hasta antes de que se inaugurara el Mundial estaba prohibida. ¡Bacán, a los años domingo de fútbol con unas bielas, y mejor si es viéndole a nuestra Tri! Buen plan: celebrar a papá festejando los goles y la ganancia de la Selección frente a esos manes. Mal plan: que esos manes nos hayan ganado 2-1, y con un gol en los últimos segundos del partido.

Hinchada ecuatoriana en Brasil

La cosa es que, luego del primer gol de los suizos, el baño del perro se hizo realidad y, es más, se extendió a los gatos. Los ánimos bajaron y, cuando en la radio anunciaron un casi gol ecuatoriano que más bien fue el arranque para convertir el segundo de los gringos esos, se nos jodió el Día del Padre.

Ya nadafff… hora de hacer cálculos de a cómo nos toca ganarle a Honduras y a Francia, y de una estamos en octavos. ¡Somos un país ante todo positivo! Y a los que digan que ni cagando pasamos a la siguiente fase les puede ir de la patada. ¿Qué les pasafff?, ¡¡¡antipatriotas estos!!!

Durante la semana del partido, nos pasamos pensando en la estrategia que deberíamos usar -como si el técnico Rueda nos fuera a parar bola-, mientras que el Estado ecuatoriano coloca 2 000 millones de dólares en bonos en mercados internacionales, a una tasa del 7,95%. Y eso sin contar que recién nos endeudamos con un préstamo de 400 millones más e invertimos sabiamente el oro porque estábamos sentados en unas millonadas, sin que produjeran nada. Pero, nada de eso es gran cosa cuando tenemos que organizarnos para ver el partido del viernes a las cinco de la tarde. Para beneplácito de los servidores públicos de todo el país, el ‘presi’ Rafa Correa decretó que ese mismito viernes las labores terminarían a las cuatro. Claro, con la posibilidad de que el sector privado también se acoja a la reducción del horario. ¡¡¡Esa es la actitud, carajo. Todos a apoyar al país!!! A la hora señalada, mujeres, agarren la cartera; hombres, la chaqueta, y a buscar el sitio ideal, las bielas y las picaditas del caso para darle aliento a nuestro “Ecuador querido”, como dice por ahí un comentarista deportivo.

Un partido simpaticón, la verdad. Más cuando le metimos dos goles a Honduras. ¡¡¡Sifff, les METIMOS dos goles, porque TODOS somos las Selección!!! Nada que solo fue el Enner -aunque bien el man-. Y el hecho de que mientras veíamos el partido hayan asaltado una agencia bancaria en pleno centro norte de Quito, justo por el sector donde muchos oficinistas veían el encuentro, no nos quitó una nueva preocupación: ¿cómo diablos le goleamos a Francia para pasar a octavos, luego de que estos manes le cayeron con cinco goles a Suiza? El martes previo al partido tocó romperse la cabeza pensando en cómo moverle al Enner Valencia para que se vuelva el “goleador” del Mundial. Qué hacer con el Montero para que brille y cómo despertarle al Felipao, a la vez que veíamos los partidos entre Italia y Uruguay por la mañana, y entre Japón y Colombia, por la tarde. Obvio, todo esto, para analizar las jugadas de nuestros eventuales rivales cuando pasemos a las siguientes fases.

Caricatura de Asrúbal.
Caricatura de Asdrúbal.

Mientras tanto, en la Asamblea Nacional nos gambetearon de lo lindo, y ni cuenta nos dimos: se aprobó la Ley de Aguas, luego de meses de conflictos, debates, y hasta haciéndose de la vista gorda ante una marcha que avanza ahora mismo en camino hacia Quito, desde que arrancó, el pasado 21 de junio, desde provincias del interior del país. ¡Sif…! Ya se aprobó la Ley. Ni de otra…

Como la Selección necesitaba todo nuestro apoyo, el ‘presi’, primer hincha de su equipo nacional, decretó (otra vez) que el miércoles del partido entre Francia y Ecuador, las labores se suspendieran desde las dos y media para los servidores públicos. Para los colegios vespertinos y nocturnos se decretó un día libre y entonces, nos fuimos todos a ver a nuestra Tri, a las tres en puntito. Pero… las  miles de estrategias que se planearon en un sinfín de oficinas burocráticas terminaron sin dar la añorada ganancia. Nos quedamos a ceros con Francia y salimos pateados del Mundial. Al menos no nos golearon… ¿O sí? Es que, cuando andábamos elevados viendo el fútbol, el proyecto de Código Monetario y Financiero entró suavecito a la Asamblea con carácter de económico urgente… Por las “galletas”, como decía mi papaíto. Complicado conseguir el documento para echarle un ojo, porque, como todos salieron temprano, nadie oyó, nadie vio,  nadie supo…

Ya, pues, con eso de que nos eliminaron, tocará volver a la realidad. En todo caso, la goleada ya pasó, así que, ¡guambritos, a trabajar jornada entera, porque, encima, nos quedamos sin pretexto para echarnos los tragos de celebración o de despecho! ¡¡¡Ta’ madre!!! ¿Y, ahora, con qué nos distraemos del otro robo bancario que hubo -esta vez en Ambato- mientras jugaba la Tri? Pues, no sefff… En todo caso, valió la pena todo por el amor a la Patria futbolera, que está por encima del oro y del capital… Ecuador, mi país, por sobre todas las cosas, mejor dicho. ¿O no? Cambiemos de canal…

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