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Este oficio sí me gusta, matatirutirulá

Hay oficios que nunca habríamos imaginado. Pero menos sospecharíamos que esos oficios tan extraños pueden significar salir de la pobreza e incluso, convertirnos en millonarios. Estos son apenas cuatro de ellos. En una próxima entrega, veremos más.

Por Francisco Ortiz Arroba / @panchoora

-Señor, ¿me vende un desodorante?
-¿De bolita?
-No, de axila.
Anónimo–Revista Soho Colombia

Hay oficios y oficios. Revisando varias publicaciones digitales, descubrí en el New York Times algo que me llamó la atención, a propósito de los Juegos Olímpicos: “¿Salvavidas en la piscina olímpica?”. ¿Se imaginan a Michael Phelps –ganador de 23 medallas de oro olímpicas en natación- rescatado por un safeguard brasileño en plena competición? Razón las caras de aburrimiento de estos pobres en las fotos que circulan por ahí.

Sin embargo, algunos de los trabajos más extraños con los que me he topado, como este, son muy bien pagados.

¿Cuántas profesiones sui géneris como esta podemos encontrar? Desde entonces padezco una especie de manía por registrar todos los trabajos raros que se me crucen por delante.

El removedor de chicles

Hace varios años, caminando por el centro histórico de Quito, me encontré con una cuadrilla de obreros que movían unas extrañas máquinas por la Plaza del Teatro. Eran removedores de chicles. Sí, como lo oyen (leen). Ellos se encargaban de quitar de la piedra los restos de gomas de mascar que la gente escupe en el suelo de las plazas. ¡Gran idea, ¿no?! Poco tiempo después me volví a encontrar con estos exterminadores del chicle, pero esta vez vi que alguien les dirigía. Era un chico joven, no mayor de cuarenta. Me acerqué y logré conversar con él. Damián se llamaba. Decidimos tomarnos un ponche en una de las antiguas cafeterías cercanas a la plaza de San Francisco y entonces le pregunté cómo nació la idea. Todo pasó –me dijo– un día en que, desesperado por la falta de trabajo, se puso a caminar sin rumbo por la ciudad. Con la mirada perdida en algún adoquín de vereda, Damián descubrió una mina de oro. Vio tanto chicle pegado que pensó que era necesario que alguien limpiara toda esa porquería.

chicles-ecoclimaticoAsí fue que el muchacho se hizo de un gran contrato con la municipalidad capitalina que consistía en pulverizar el chicle pegado en todas las plazas del casco colonial quiteño. Ni bien terminaba una plaza, comenzaba otra y al terminar el circuito, nuevamente volvía al inicio.

Su fama de exterminador del chicle trascendió tanto que este joven –cabizbajo al andar– al poco tiempo se convirtió en el amo y señor de la goma de mascar.

El buzo recolector de pelotas de golf

Jim-Reid pelotas de golfJim Reid es un caso digno de estudio, pues él en menos de diez años pasó de ser inspector de uno de los parques de Disney World a multimillonario. Jim, como hobby, solía buscar objetos de valor buceando en el agua. Un día un amigo le recomendó que se metiera en uno de los lagos del campo de golf donde solían ir a jugar. Al sumergirse se dio cuenta de que en el fondo del lago se escondía un tesoro. Al salir, le propuso al administrador del campo que le pagaran 10 centavos de dólar por cada bola rescatada. Solo ese día ganó dos mil dólares. Ni tonto ni perezoso, Jim dejó su trabajo y fundó la compañía Second Chance Golf Ball Recyclers, la que recibiría diariamente entre 80 000 y 100 000 pelotas. A los pocos años, la empresa Sport Supply Group se interesó en este negocio y le compró la compañía por nada más y nada menos que cinco millones de dólares.

El sexador de pollos

sexadorpollosAunque suene extraño, otra de las profesiones raras -pero bien remuneradas- es el de sexador de pollos. Y qué es eso –se preguntarán-. Pues se trata de un oficio que consiste en adivinar el sexo de los pollos. Según el diario londinense The Times, una persona podría ganar hasta 40 000 libras esterlinas al año por tan peculiar actividad, esto representa un salario mensual de aproximadamente USD 4 300. Para ser uno de los escogidos se requiere una formación de tres años hasta alcanzar cierta velocidad y precisión. Pese a que se gana mucho con este trabajo, por lo general no tiene muchos devotos. Eso de pasarse más de ocho horas analizando el culo de los pollos no suena muy atractivo, ¿verdad?

El catador de axilas

¿Y qué te parecería ser catador de axilas? Cada vez que utilices tu desodorante, acuérdate de que alguien trabajó previamente testeando el olor que emanaría tu sobaco perfumado. Para estos verdaderos guerreros y guerreras mi mayor admiración, porque sin su afinada virtud este mundo sería otro. Un catador experto puede llegar a ganar USD 50 000 al año. ¿Se animan?

catador

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Afilador de lápices, ondeador de banderas, paseador de patos, inspector de papas fritas, arquitecto del espacio, embajador del whisky, probador de videojuegos, de toboganes o de camas de lujo, son solo una pequeña muestra de este interminable listado de profesiones extrañas. ¿Cuál es tu favorita? Yo ya tengo la mía, pero no les cuento, porque esa es otra historia.